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viernes, 25 de marzo de 2011

MENSAJE DEL PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA POR EL DÍA DEL NIÑO POR NACER (Marzo del 2011)

Conferencia Episcopal Peruana

MENSAJE DEL PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA POR EL DÍA DEL NIÑO POR NACER

En la celebración del Día del Niño por Nacer conviene recordar que el derecho fundamental a la vida es anterior a todo otro derecho y forma parte del Derecho Natural y del Derecho Divino. En las Sagradas Escrituras se expresa el Derecho divino con el mandamiento “no matarás”, que garantiza no solo el cuidado de la vida humana, sino la protección que la sociedad y el Estado deben dar a la persona para salvaguardar el bien común.

La vida no puede ser suprimida por ninguna razón, ni sacrificada a favor de otros, aunque sea para salvar a alguien. Si se admiten excepciones a este principio, estamos abriendo la puerta a prácticas que atentan contra nuestra propia dignidad como personas humanas. Es por eso fundamental volver a enfatizar que debemos defender la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. La vida no nos pertenece, es posesión de Dios y ha sido puesta a nuestro cuidado.

Más aún debemos señalar que el valor primordial de la vida es consagrado en nuestra Constitución cuando menciona que “la vida humana es el bien supremo de la Sociedad y del Estado, y el Estado tiene la obligación de protegerla” (Art.1°). El Estado tiene la responsabilidad de proteger la vida, de modo especial la de los indefensos. Nuestra Constitución reconoce que la vida humana se inicia con la concepción, y señala que el concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece. Y el principal de esos derechos es precisamente el derecho a la vida.

La Iglesia proclama, porque es parte esencial de su misión, la primacía y la inviolabilidad de la vida humana, lo que significa que nadie puede disponer directamente de la vida propia o ajena, sin tener en cuenta el grave riesgo que corre en erigirse en el dueño de la vida, siendo Dios el Único Señor de la vida humana.

La defensa de la vida no es sólo cuestión de religión, sino de ética, de dignidad y de derechos humanos. Que Dios y la Virgen Santísima nos sigan ayudando a preservar la vida y a la iluminar a las madres en este camino maravilloso de la creación humana.

Lima, 25 de marzo de 2011

Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM
Arzobispo de Trujillo
Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana